Todo el mundo pregunta si tuve delirios cuando me durmieron para quitarme la astilla de ciervo que se me clavó en el ojo, pero he de decirles siempre que no, porque de verdad es que no me acuerdo de nada, solo de una orden absurda que era algo asi como que avisara cuando estuviera dormida. Aunque quizás era para que me concentrara en algo.
Los delirios tiene que ver con que alguna sustancia que producimos o nos suminsitran nos pone en un estado en el que vemos o sentimos cosas extrañas que en condiciones normales no. Una vez, con fiebre, sentía que todo era duro, la manta, la sábana, las flores del balcón-porque salí a tomar el aire-. Cuando alguien nos cuenta un delirio ocurre como cuando nos cuenta un sueño, que nos parece que nos está desvelando algo profundisimo de si mismo sin quererlo.
Mis sueños se desarrollan siempre en diversos escenarios superpuestos, pero las historias que suceden en cada uno nunca están entrelazadas y son de temas casi totalmente distintos. Los sitios son como semicampamentos, ciudades abiertas con pisos y cosas naturales entremezclados arboles coches y escaleras por ejemplo. Hay como mucha circulación de gente.
Cuando era pequeña mis padres me llevaron a unos campamentos que eran un poco así, y sobretodo eran caóticos, la sensación de libertad y de novedad dominaban en mi durante esos 15 dias en la montaña o río. Alli no había ningún control de nada, y yo me enrollaba con los monitores sin que nadie los acusara de pedoflia.
Hablando de eso. El otro dia soñé que hablaba con una mujer que puede ser que fuera mi madre que me hablaba de como se reprimía sus temores de ser abandonada por su marido ahora que ya no era bonita ni joven como antes. Pero más que por ser abandonada el dolor era de saber que su marido desearía a otras mujeres y a ella no. Bueno, esto puede tener que ver con que estoy inválida y no puedo arreglarme ni acicalarme ni estar tan guapa como me gustaria -ya sabéis que las lobas son muy coquetas- sobre todo porque no llego al espejo y a veces en todo el día no me veo ni una vez. Tambien dependo de otros para lavarme el pelo y pasan días hasta que lo siento fresco y o vaporoso. Pero tampoco va de mi. En el sueño me podía poner en el lugar de esa mujer y sentir la dureza de la exhortación a la belleza que ella experimentaba. Era como una coraza que la tenía como una muñeca entrelazada con vidrios. Yo sentía su tensión, la de disumular su miedo, la de fingir independencia, desapego, seguridad, que la tenía robotizada.
Fué como un sueño psicológico algo triste, ella me daba muha pena y algo de angustia. Y no fue lo que soñé el dia que me anestesiaron todo el cuerpo.

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