No sé cómo terminar esta novela de diez páginas, he escrito mil y una "páginas 10" pero ninguna me gusta. Todas son muy negativas o muy filosóficas o muy guarras. Debe ser que las escribo con demasiada intensión o demasiada intención. Inluso me han salido "páginas 10" frívolas, cursis, aburridas y huecas. !Hasta escribí una "página 11"!
También es verdad que Lars se ha eternizado aquí y la rutina ha vuelto su estancia nada literaria. Apalancado. Ya lleva tres meses. Ha paseado y repaseado por todo este barrio y lo conocen ya en la Panadería-Jamonería-Fiambres, en la Librería-Papelería-Cosas , en el supermercado De Madrid. Lo conocen también todas las vecinas viejas con gafas de sol que viven en el edificio, que aun viven. Algunos de nuestros amigos han venido a casa a verlo, nadie se lo cree hasta que entran en casa y lo ven en la cocina haciendo gazpacho. Él llama a su familia todas semanas, barre la alfombra, limpia ventanas, la compra y recoge el colchón cada día para que no esté en medio. Y dice que la película va a quedar genial. Todavía es un misterio para mi. Salimos a pasear al centro por calles céntricas y congestionadas como Alcalá, Princesa, Gran Vía, Preciados, Alberto Aguilera, San Bernardo, Mesón de Paredes, Fuencarral, Hortaleza, Arenal, Mayor, Magdalena, y Toledo. Ocasionalmente cogemos otras más tranquilas como Gasómetro, Barco, La palma, Hileras, Valverde, Torrecilla del Leal, Mira el río baja, Relatores. Las recorremos y hablamos. El tipo es bastante repetivivo. En la cale Alcalá como hay ruido siempre va gritando; cuando vamos por Princesa siempre entramos en El Corte Inglés a mirar las cosas del club de Gourmet y aunque no compra nada, se pasa un buen rato mirando las latas de berberechos, de atunes y caballas, los quesos manchegos, y los bombones Godiva. En Gran Vía suele repasar todos los musicales, mientras me comenta que en Dinamarca no han conseguido implantarlos a pesar de que lo han intentado llevando a escena leyendas vikingas muy viejas-claro que adaptadas al gusto naif-minimal predominante; en Preciados -por supuesto-se entretiene una media de 15 minutos en la tienda oficial de Real Madrid, los vendedores no saben quién es, bueno, ahora ya sí que lo saben y lo adoran. Un día le regalaron una taza con el escudo del club. En Alberto Aguilera se aburre y enseguida se quiere meter por San Bernardo y subir por Espíritu Santo. Cuando vamos por Lavapiés y bajamos por Mesón de Paredes siempre siempre dice algo sobre "la mucha tensión que se respira allí" y bajamos la calle callados mirándo a la gente. Por la calle Fuencarral se choca con todo el mundo (es un poco encantadoramente torpe), y se lo pasa diciendo "perdón"; lo mismo le ocurre en Hortaleza, yo creo que además no distingue las calles Fuencarral y Hortaleza. Estos paseos se producen de la manera que he relatado prácticamente todos los días. Los martes y miércoles lo acompaño yo y los lunes va con Lovito, y por él sé que repite rutas y observaciones. El resto de los días va sólo y parece que interactúa bastante -a su manera- con jubilados, negros y chicas sobre todo. Un lunes subiendo por Arenal él y Lovito entraron en un sex-shop. Ya en casa Lars recordó y comentó que una vez había visto una película porno con perros.
-¡Eso es asquerosísimo!-grite yó.
- Bueno, he visto la película en la tienda, o sea, que la vendían, pero no la película en sí. No me interesa.
Coincidimos en que no nos creíamos capaces de verla.
-Ya suficiente martilleo imaginario tuve un tiempo con el pito rojo y húmedo del perro que salía en la portada. Ni siquiera cuando hice los Idiotas se me pasó por la cabeza meter zoofilia. A veces he pensado que como no tengo nada de puritano, no me atrae ese tipo de transgresión.
Hablamos sobre la pornografía, sobre los documentales que pretenden transmitir que a las actrices les gusta su trabajo. En realidad, nos dijimos, son vulgares metapelículas porno que con la supuesta intención de analizar la industria en plan sociológico de paso se autojustifican, y sobre todo aprovechan para mostrarte varias escenas explícitas que hacen su función propia. Nos pereció que la hacían para consumo de asiduos al género ilustrados, para liberales un poco de la mala conciencia por una afición que al fin y al cabo estaba basada en la escenificación "de la dominación masculina y la sumisión femenina". Eso dicen algunos feministas kantianos. A los feministas de otras plumas este argumento les irrita. Pero hay algo en lo que dicen estos feministas kantianos que se halla bien instalado en nuestra sensibilidad. Junto con cierta imagen del cuerpo de la mujer como templo sagrado. A las prostitutas y actrices según quién les pregunte y cómo, así contestarán. Quizás no le digan la verdad a nadie, como los gitanos, según El Agujetas. Los académicos dirán que lo que digan los sujetos no es definitivo, pues están inmersos en la cosa y la inmersión los ciega y entreteje. Hay que estar sobrevolando para ver el conjunto y luego caer en picado a pillar la mejor presa. Y le dábamos vueltas a esa historia.
En la calle Mayor nos solemos comprar unas palmeras de chocolate deliciosas en ¿El riojano? ¿o es La santiaguesa? o es ¿La riojana? En fin, no recuerdo en nombre de la pastelería, pero están buenísimas, de verdad, eso sí, son caras. Me da la impresión de que Lars ha engordado un poco desde que está aquí, porque, será todo lo vegetariano que quiera, pero le encantan los bollos. Más de una vez se ha dado la situación de que una vez llegados a Sol, y justo después de habernos comido una palmera entera cada uno, él se ha comprado una napolitana de crema (no de chocolate) en la Menorquina. Siempre pone la excusa de que entramos para comprarle una a Lovito. Ahora que lo pienso, Lovito también ha engordado desde que llegó Lars, casi seguro, pero ¡como en casa no tenemos balanza!
Nada más destacable de nuestros paseos por las otras calles de Madrid, sólo que en Relatores una vez entró en Ficciones y el chico que estaba allí se quedó flipado al verlo. Al final se acercó y estuvieron charlando un rato largo. Luego les hice una foto, creo que la tienen colgada allí, como en los bares.
-¡Qué chico tan majo!-vino diciendo Lars.
-¿Verdad que sí?, Todos los que trabajan aquí son encantadores, no creo que sea casualidad, será por buenas condiciones de trabajo, o porque el sitio tiene buenas energías geológicas.
Casi nunca quiere ir a parques. Una vez lo llevé templo de Debod y dijo qué bonito y a los cinco minutos dijo vámonos, esto está lleno de turistas haciendo picnic.
A la vuelta Lars escribe cosas para la película supuestamente. También a veces nos pide a Lovito y a mi que le contemos de cabo a rabo nuestro último sueño, y los escucha con atención supina por muy fragmentarios que sean. Así
que, como entenderéis, no hay mucho que contar.
Porque además yo tengo que ir a trabajar y voy, y Lovito también. En cambio Lars... a veces pienso que la vida de los aristas es especialmente divertida. Supongo que es la imagen que hay sobre los surrelistas, los artistas por antonomasia. Los surrealistas iban en traje pero hacían cosas como...disfrazarse, o se hacían fotos, o cosas así. No sé cuánto dinero tiene Lars, pero se lo ve muy tranquilo y despreocupado. Quizás por ser danés. Ya se sabe que Dinamarca y en Suecia hay unos Señores Estados de Bienestar o por lo menos los había. Esto se estudia en las facultades de Ciencias Políticas y Sociología españolas. Se estudian éstos y no otros porque son éstos los Estados de Bienestar modélicos, los más abarcadores en temas de salud, educación, subisidios, condiciones laborales, vacaciones, bajas, becas, alquileres muy baratos. Quizás hasta sean los primeros que hubo. Una vez cuando era pequeña mi padre me contó que en Suecia -que entones para mi era como Dinamarca pero un poco más a la izquierda- todos los trabajadores tenían derecho a tener una ventana desde la cual ver el cielo. Con esos antepasados se juega con ventaja. Todos son muy altos.
-En Dinamarca las pelucas las cubre la sanidad pública- dijo Lars
"Y tiene lógica",pensé, porque buenas de verdad son carísimas. Me viene a la mente Romina y el funcionario que intentó chantajearla con una peluca.
Hay remedios que son peor que la enfermedad. El miedo, la euforia y otros sentimientos, nos empuja elegir cosas y no siempre nos arrepentimos, porque luego, como los efectos secundarios se pierden en la nube de los tiempos, y entre medias de los múltiples actos y sub-actos y otras circunstancias "externas", queda una maraña de pequeños hechitos entremezclados con sus plausibles pero inciertas causas, y con sus plausibles pero aún más inciertos efectos, no es posible saber con seguridad ni con una leve y ni apenas diminuta certeza, qué hubiera sucedido en caso de que se hubiera recurrido a ese remedio en vez de al otro (el que inmediatamente nos surgió en la mente pero que no utilizamos) Ni siquiera podemos explicitar qué es lo que ocurrió.
Pasamos una tarde silenciosa en la que cada uno se dedicó a estar solo. Lovito estuvo ordenando y tirando papeles.
-Mirad, esta carta la encontré en la calle hace como 20 años- dijo en medio del pasillo. - y la guardé porque me hizo gracia. Qué amarillo está el papel, el principio está roto pero el resto se lee perfectamente-Y empezó:
" la otra se llama Pipi y es la típica chavala que te sorprende mogollón al conocerla. Es un bombón, alta, con un cuerpazo escultural, morena, con el pelo un poco rizado , tez morena, y con una cara preciosa. Pero de carácter es todo lo opuesto que te puedes esperar de una persona así, es muy tímida, seria, que piensa que la gente de hoy en día es super simple porque todos hacen los mismo, beben, fuman, van a bares (ella fuma), le encanta hablar en serio, aunque le tienes que dar la confianza suficiente para que lo haga y además tiene mogollón de personalidad y de encanto, y de dulzura... es un cielo..” y luego dice “estoy supercontenta de haber encontrado gente tan maja. En cuanto al resto de la clase, no nos tratamos con ellos, son como super pijolíticos todos. Ahora viene la noticia, es una chorrada pero es importante para mi. Es sobre un chico de clase, me gusta desde hace dos meses... me ha dado superfuerte. Lo curioso del caso es que ni me saluda, ni hemos hablado ni nada. Va con otros tres chicos de clase, y es el típico grupo que les pasa lo mismo que al nuestro que ha visto a la gente y como no les ha gustado pasa de ella. Lo mejor de todo es que su grupo se ha fijado en el nuestro, tiene ganas de conocernos, eso se lo hemos notado en mogollón de detalles. Además nos parece que los que nos quieren conocer son Jindio y otro moreno (Jindio es el que me gusta a mi, es que parece un indio americano) Al principio yo lo veía supercrudo, pensaba que iban a pasar mogollón de nosotras porque en nuestra clase hay muchas chicas en plan pijillas, rubias, guapas y de buen tipo. Pero luego las expectativas aumentaron, porque ahora todo queda en nuestro grupo, quiero decir los intereses de Jindio. Claro pero una vez que todo queda en casa, el problema estaba dentro porque en mi grupo hay tres bombones, bombones: Pipi, Mada y Ana otra de las chicas pero de las tres: Pipi, aunque viste muy normalita, es un poco pijilla vistiendo; Mada es un poco heavylona: tiene un mechón rubio y mallas; y Ana, es roker, no te digo más.
Esta fue mi primera ilusión, porque Jindo no lleva así pintas que lo identifiquen con algún “clan” tiene el pelo larguito, melenita, pendiente, y a veces lleva tirantes, camisas largas por fuera. Ahora, aunque tampoco puedo descartarlas de momento, (¡que creída! ¿no?). Leire me dijo que le había cazado mirándome dos veces seguidas... Estoy super pillada sobre todo por la forma de actuar que tiene; no es nada lingoncillo (que es lo que más me puede molestar de un chico que sea tontito y coqueto en ese aspecto), a veces lo mismo está riéndose mogollón con sus amigos o pensativo, y callado en una esquina. Es super enigmático”
Los tres nos sonreímos.
Un domingo 7 de abril acompañamos a Lars a Atocha a coger su tren. Junto a los nenúfares del jardín tropical nos besó y abrazó mucho y dio las gracias. Se llevaba una maleta llena de latas de atún, turrones, camisetas del Real Madrid y otros regalos típicos y la carta. Dentro de un mes nos encontramos otra vez en Munich para rodar la película, "nos vamos divertir mucho"-gritó desde el vagón. Y luego añadió "Serán nueve escenas, una por cada puente. Habrá perros, amos, sueños, adolescentes enamorados, política sexual, funcionarios, fotografías y vecinas".
-¿Qué ha dicho?
-Que saludos a las vecinas.
-¡Ah!
FIN