miércoles, 19 de julio de 2023

La sociedad del móvil se queja del espectáculo

Tampoco me hace gracia.  

Dos mujeres ingeniosísimas recordando lo que bebíamos cuando éramos jóvenes. Cointreau con piña. Si, era un asco. Hablan de rivalidades entre mujeres. Entre amigas y entre madres e hijas. Mi novio se ríe y espera que yo también. Ellas dicen todo lo que les da la gana. Pero no me hace gracia. Son todos chistes muy fáciles y típicos. 

Cosas fáciles y típicas que son ridiculizadas con estilos trillados y típicos pero excelentemente reproducidos. 

Qué pasa cuando todo te parece mal. Incluso un programa que va sobre misoginia. 

Actualmente se fomentan discursos de humor espontáneo groserito y automático. Las mujeres que digan lo que le de la gana, todo lo que les haga gracia, que digan lo que no se deben decir. Ellas, venga,  a tope, venga, venga, las azuzan de aquí y allá para que digan, griten, rian, hagan reir, escriban sobre  ser mujer, o de haberlo sido.

Mostrar que nos e sabe bien a los Friends está de moda.

Y reírse de corridas en la cara tiene gracia. Podemos hablar de todo sin victimizar o reírnos de la victimización y el paternalismo. Es la estela de Despentes. 

Ridiculizar el discurso machista benevolente, dice. Hacen lo mismo que Berto y Buenafuente. ¿Así tiene que ser? ¿Es correcto y necesario que lo público y aceptado -lo políticamente correcto- implique un avance en el reconocimiento de la dignidad de las personas y los derechos humanos?¿Si,  aunque sea mentira? ¿Si, aunque luego no se cumplan? ¿Aunque sea por oportunismo?, ¿E incluso aunque esté mal dicho.? ¿Si y Si ? 

 

Así que vale que estas dos mujeres digan gilipolleces graciosas. Vale que mí migo Oscar saque un libro sobre mujeres porque es la moda. Un libro de mujeres que “hacen cosas”. En este caso escribir o cantar como Madonna que sale en el centro de la portada. 

 

¿Por qué reírse y no estar serias de cosas que nos han dicho o hecho? Todos riendo, sobre todo los hombres. ¿Qué pasa si los hombres se ríen? Si ellos se ríen es que no tiene gracia. Ahora parece que chicas diciendo pu-tta marcándolo mucho es lo que más gracia hace. Y zorra y guarra. Marcando bien la erre. Es como el negro que dice "negrata" y el homosexual que dice "marica" o "maricón". Todo piensan que es bueno, todos piensan que es bueno. 

 

Estas chicas son imbéciles. Realmente. 

Y si les damos voz parece que el feminismo ha ganado. 

Es cumplir, sí. Y es bueno que así sea, por lo que dice Hegel. Que lo público es el espíritu.

Lorena Álvarez canta increíble. Ane Varela es inspectora de trabajo. Y así millones. Pero las que salen en la radio son estas petardas. Al igual que los que salen en la radio hombres son petardos. 

Mismos petardos misma culturilla de la risa risitas putta zorras machote machito.

Decía: que pongan estas gritonas siendo feministas y haciendo reír a los chicos. Me gustaría saber de qué se ríen los hombres cuando escuchan a estas. Ellas se desahogan mucho gritando e imitando a los machotes. Imitar a los machotes es feminista. Quizás es ridiculización. Pero esta ridiculización ha sido siempre el arma del machismo para inferiorizar a las mujeres. Pero la ridiculización de los oprimidos se presenta como rabia e impotencia. A la vez, su ridiculización televisada concede simpatía a los malos.

 Además, y, sobre todo: ya no nos interesan mujeres hablando sobre mujeres. Ni mujeres hablando sobre las mujeres. Ni mujeres es hablando del machismo. Ni mujeres hablando del feminismo. El móvil es sagrado. Eso es otra cosa. 

QUE NO TE  QUITEN EL MOVIL. Otro lema feminista. Mi móvil es lo más sagrado. 

Allí donde guardo toda mi intimidad e identidad. Desde el tono de llamada hasta mis publicaciones de Instagram que es donde me publicito a mí misma como mujer mona y feminista. Mi móvil mi móvil. No me lo toques!

¿Por qué hemos caído tan bajo? Luego llega Clara Serra y dice que tenemos que asumir el riesgo, “un poco de oscuridad” -frotándose la manos-, y que la moda actual del consentimiento es mala porque nos mete en una lógica de seguridad proteccionista y paternalista. Cuanto privilegio de tiabuena exitosa. Acaso no te quedó claro que la ley es para los débiles! Acaso hay duda de que tenemos menos fuerza física? ¿Acaso no está claro que no vamos a pasar a defendernos de verdad? No hemos acabo matando nosotras a los hombres, no hemos acabado pegándoles nosotras a ellos. ¿Por que somos menos fuertes? Dos movimientos: 1. Todas las mujeres cobran partir de ahora por cada folle. 2. Todas las mujeres se la devuelven -la hostia al que se la da-. No se ha llegado a eso. Lo primero cambiaría el mundo. Todas cobrando por el sexo. Todas todas. Que no haya hombre que goce sexualmente con una mujer si pagar dinerito. Que todo hombre sepa que si le pega a una mujer esta se la va devolver tarde o temprano. Ella o ellas y sus amigas. No sé si así los hombres se van seguir riendo de lo que dicen estas ingeniosas libres y descaradas. Pero si ya no tiene gracia…ellas no lo van a decir. ¿Qué vamos a decir? Cosas. 

Cosas sobre los minerales, sobre las estrellas, sobre la Edad Media, sobre los neutrones. No vamos a estar doblando el repasador, la toalla, la camisa, y a sonreir toda la vida. 

Reírse y enfadarse a la vez: ese el humor que les mola a todos. “Dejar mal”, dicen los niños mayores. El arte de reírse de. Pegar un corte. Pero ¿para qué enfadarse? ¿con quién? Hacer hacer hacer.

 ¿Por qué las niñas no saben qué hacer? Salen a merendar, a pasear por el centro comercial. Se peinan. Vaya. Ya están citando a Guy Debord. La sociedad del móvil se queja del espectáculo. Ahora ese espectáculo está dividido en minúsculos videos cortos,  tres segundos, y fotos de mi y mis cosas y mi novio y mi móvil. El móvil es de las chicas. 

¿Quién habla a quién. ¿Quién habla de quién? ¿Quién habla a las mujeres? ¿Quién desde fuera? Desde que lugar se habla a un grupo? Desde el general. Y el general no lo incluye? Una mujer en escenario una mujer marxista (la hija de Marx habla: dice que el comunismo le dice a la mujer esto o aquello. ¿Quién es el comunismo? ¿Quién es el feminismo? Un conjunto de ideas y conocimientos. de acuerdo. Pero eso no habla, eso no dice, dice ella, digo yo. 

Si todos somos humanos, seres humanos y dentro de esto hay todo lo que hay. Y si los estos aquellos no se ven a la altura de los demás nos ponemos todos a misma altura. Nadie quiere más que nadie. 

La filosofía esto o aquello. Qué horror. No hay la filosofía. 

¿Por qué enunciar quién habla o desde dónde? ¿Es que no se puede hablar sin más? Desde luego no a la mujer. 

Quien habla a la mujer cree que está en un lugar externo y superio. Sabe, por tanto,  lo que le pasa o lo que es a quién habla. Y le dice, a ella, a la mujer, lo que es, lo que debe ser, lo que debe tener, lo que le corresponde. 

También el que habla de la filosofía hace una papilla de inteligencia y se la da en cucharitas a quién sabe quién. 

¿Acaso no somos todos también mujeres? No yo, si soy hombre; ni yo, si soy otro modo de ser humano. No soy también negro o negra si soy blanco. Pero sí soy humano. Y digo que hay mujeres en la humanidad y hay negros y hay negras y hay transexuales. Entonces podíamos decir, en tanto que hay mujeres en la humanidad que debemos reconocernos como tales con rasgos. 

Numéricamente, empíricamente las mujeres de la humanidad son más violadas que los hombres, cobran menos que los hombres, se ocupan de los hijos más que los hombres, llegan menos a pintoras, a científicas, a músicas, o médicas o a jefas de obra. Llegan más modelos, a maestras, a enfermeras, azafatas, etc. 

Dentro de nosotros, la humanidad, reconocemos una desigualdad grande entre mujeres, negros. 

Dentro de nosotros la humanidad, reconocemos a transexuales. Son personas que afirman tener un sexo distinto al biológico con el que nacieron. Dicen que son hombres cuando al nacer le dijeron mujeres, dicen ser mujeres cuando al nacer le dijeron hombres. Quieren que en sus documentos de identidad ponga mujer u hombre donde antes ponía hombre o mujer. Así en tanto que hombre cuando eran mujeres y cuando hombres cuando mujeres queremos que se nos trate como tal. Poder vestirnos, hablar, que nos llamen eso que somos. Si nos llaman hombres cuando hemos decidido mujeres es una gran ofensa. Porque queremos el reconocimiento. Pueden tener el reconocimiento público del estado y la ley. Pero quizá son puedo tener el reconocimiento y respeto de otro que es individuo. 

Un chico de mi clase, un alumno, dice que se la pela la violencia machista y se ríe. Oscar no se qué, se llama, va a repetir, tiene todas suspensas.

Que su desgracia es su risa, que es un pobre desgraciado de 15 años con asignaturas suspensas y carne de alcoholismo y explotación. Y que su único consuelo va a ser esa risotada. Y así seguiremos hasta que nos hagan gracia otras cosas.

 ¿Quién se ríe y de qué? Nosotros, la humanidad. Riámonos de los famosos. Esas imágenes estereotipadas y perfectas. Falsas y dolorosas. Cuántas veces hemos mirado esa foto e imaginado que tenemos esa casa, esa cara, ese pelo, ese novio. Mis alumnos piensan que algo independiente es algo no estatal. 

Dicen:  que debe haber un organismo para controlar que no haya noticias falsas y que debe de estar separado del estado. ¿Quién lo hace? ¿Cómo se elige al que lo hace? Una maquina? Podría ser. Mis alumnos piensan que es justo que haya ricos y pobres porque el esfuerzo personal debe de ser recompensado con dinero y mejor posición social. 

Mis alumnos piensan que las decisiones importantes para un país deben de ser tomadas por expertos y no por políticos que solo piensan en sus intereses. Expertos en economía y en ciencia. Lo que no dicen es para hacer qué. ¿Cuáles son los objetivos de los expertos? Que todo funcione. Si les pregunto que quien pone los objetivos dice, los expertos. Mis alumnos piensan que la pobreza no es erradicable, que siempre habrá ricos y pobres, por culpa de la avaricia. Mis alumnos piensan que hace falta dinero para estudiar en universidades buenas. Hace diez años se gritaba contra Bolonia. Ahora Bolonia no existe, ahora es: las cosas son así. Mis alumnos piensan que si nos concienciamos mucho mucho podemos acabar con el cambio climático porque hay que reciclar y consumir cosas no contaminantes. Alguno dice que quizás los gobiernos puedan obligar a las empresas no producir tanto contaminando. Uno solo lo dice. 

Mis alumnos piensan que los niños de ahora ya no respetan a nadie y es porque los padres no disciplinan bien a sus hijos que un coscorrón de vez en cuando es bueno. 

Las maestras progres de mis hijas dicen que las niñas son envidiosas rencorosas y cotillean, pero que los niños solo se pelean con las manos y luego todos amigos. Ellos brutos ellas retorcidas. Mis alumnos piensan que están hasta los guevos de charlas contra la violencia machista que pobrecito el futbolista que fue falsamente acusado, que hay falsa denuncias, que si ellas les pegan ellos nada pero que si ellos les tocan un pelo a la cárcel sin pruebas, que se sienten discriminados. 

La gente ha puesto puta zorra Ayuso y la compara con el joker. To odio Ayuso y quiero que se vaya, la odio, pero decir puta y zorra es un desastre: en la casa son el ché y en la casa Pinochet. 

El clasismo pasa desapercibido. Los chicos y las chicas hacen productos culturales y los homosexuales y los transexuales solo hablen sobre transexualidad. Hay profesionales de eso. Como Miquel Missé y Paul Preciado. Este último tenía un cartel en plena calle Antonio López de Madrid. Esta calle sale de la glorieta de Marqués de Vadillo y llega hasta quién sabe donde. Pero al menos va hasta la glorieta de Cádiz.  Y más allá se extiende hacia el sur de Madrid. 

¿Enfadarse con quién? ¡Ay! Con todos y con todas. Ellos que se ríen y les gusta las series de chicas desfasadas, descardas y graciosas que follan y hacen pajas y se hacen pajas. Les gustan esas chicas libres y destartaladas, libres dicen por folladoras y guapas. Los que dicen de que se ha perdido el norte y todo es horrible ya. 

Casemonos otra vez, vayamos al campo, vayamos a las tradiciones. Oh no, las tradiciones esas son una mierda, aprovechemos que se ha ido a garete para hacer otras nuevas, oh, no se puede hacer una tradición, ya lo decía Joseph de Maistre en su memorias de ultrumba. ¿De verdad está desarticuladas, de verdad la familia! Nanai del peluquín. Ni para los ricos, ni para los pobres. Hombre, para los pobres pobrísimos, los inexistentes de la calle ya todo está perdido, ya da igual. No se puede nada con ellos. Van por ahí dando vueltas con sus escasas pertenencias. 

Y mis alumnos son la humanidad. Si, lo son, con toda su estupidez y su ignorancia de cerebros carcomidos por las imágenes y los videos que no cesan de pasar por su ojos inocentes y abiertos como flores. ¿Han visto mares montañas y cielos? Los niños de los coles Waldorf, los hijos de mis amigos pijos, sí han visto cielos y montañas y a Angelica Liddel. Se van a Canadá a estudiar, tienen una casa de ensueño con baldosas rosas y vitrinitas de madera antiguas llenas lde objetos bonitos y auténticos. 

Hacen danza, tienen anorexia, estudian filosofía, hacen fiestas en su casa donde a hacer arte con sus amigos. Ninguno de ellos hace nada. 

Los pobres se ríen del feminismo y van al centro comercial, los ricos leen a Judith Butler y hacer arte en el jardín de su casa. 

Todo sigue igual. 

Hay tanto horror hoy, tanto como ayer, pero hay más porque se le suma, porque es hoy es después y sigue habiendo. ¿Cuándo hablaremos como humanidad? ¿Es ya todo da igual?. Es que ya nos hemos rendido.

 Nos contentamos con hacer el amor y escuchar música de vez en cuando, pintar un cuadro, reir. Los fines de semana. Con suerte tenemos un trabajo estupendo algo o muy estresante. Otro se lo pasan, mejor, otros fatal, la mayoría, y otros mucho no tiene nada. 

Otro se toman un copazo o se drogan o viajan sitios exóticos donde dejan de ser durante unos días. 

¿Por qué ya nadie acepta algo tan obvio y natural como que no podemos seguir así? Si es que estamos todos apretando el bolso contra el cuerpo sentados en nuestro asientito de metro mientras los demás se agarran a las barras, o se apoyan en otros cuerpos cansados a punto de caerse con el movimiento del tren? Pronto nos tocara levantarnos y hacer trasbordo y entraremos en un vagón quizás ahora de pie y zarandeándonos. 

 


 

 


 

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