Cogido todo del Fedro:
Por Hera,
qué hermoso rincón
con este plátano tan frondoso y elevado.
No puede ser más agradable la altura y la sombra de ese suzgatillo
está en plena flor,
seguro que es suyo el perfume que inunda el ambiente.
Bajo este plátano mana también una fuente deliciosa
de fresquísima agua
(me lo están atestiguando los pies).
Por las estatuas y figuras, parece ser un santuario a las ninfas.
Y suena a verano este sonoro coro de cigarras.
Con todo, lo más delicioso es este césped que en suave pendiente parece destinado a ofrecer una almohada a la cabeza placenteramente reclinada.
¡En que buen guía de forastero te has convertido, Fedro.


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