martes, 5 de mayo de 2009

padre con nombre

Hace más de una semana escribí esto:

Hoy murió el padre de una amiga de lovito. Yo no lo conocía personalmente pero si mediatamentea través de Lovito y Ane, la hija. Por ella sé que le jodía haberse quedado calvo, y que le había enseñado a su hija a llamarlo por su nombre. Una vez le hice un chiste sobre eso a Ane, y no se rió ni un pelo. Es algo que siempre me pareció artificioso, o sea, artificial y que generaba una distancia innecesaria. Pero ahora pienso que a quién le importa, que cada uno sea llamado como quiera.
Por Lovito tambien sé que le gustaba el guiski y que era muy majo. Lovito fué su señora de la limpieza durante unos años, hasta que María Onditz heredó el codiciado cargo, en el cual, parece ser, bastaba con pedir un aumento para que fuera concedido. Y eso fué lo que hizo Maria una vez asumir, según me contó Lovito algo envidiosillo. Lovito guarda como un tesoro el recorte de periódico de una columna en la que Javier habla de él de su "chico de la limpieza", me la leyó un día para ligar conmigo, creo.
Entonces yo no sabía mucho más de él, pero hoy leí su obtuario y lloré y cuando leí el artículo de "Sueño con Jamaica" lloré más aún, hasta que me empezó a salir sangre de la nariz y tuve que ir al baño.
Siempre me ha gustado el aire de independencia de Ane y su risa de niña gamberra. Lovito siempre la llama para consultarle sus dilemas morales porque dice que es muy buena en eso.
y entonces pienso en esa distancia artificial y como será ver a tu padre como alguien con un nombre y, por lo mucho que "nombre" se parece tanto a "hombre", pienso en ver a tu padre como un hombre, con sus cosas, sus más y sus menos, sus grandezas y sus miserias se dice así, ¿no? A la gente le cuesta años de análisis conseguir eso, otro artifico, por cierto y muy largo también. Era muy común en gente de su ideologia marxista-leninista hacer este tipo de cosas, de experimentos en lo personal. Pienso que es un error pretender decidir si esas cosas salieron "bien" o "mal", porque no son juzgables, son vivir. A veces, vivir da más miedo que morir, yo creo que es miedo al ridículo. No sé, me imagino que alguien que escribe su propio obtuario, debe de estar en otra dimensión, en Jamaica quizás, y también me imagino a Ane escribiéndolo -porque el ya no podía- en un Atlántico de lágrimas por Javier, el padre con nombre.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Se murió mi abuela Margó el otro día.
La madre de mi madre.
Fue bonito, triste y cruel.
Un beso.

Anonimio dijo...

Sí q te salió sangre por la nariz, hasta teñir todo tu blog de rojo...
(¿o será un homenaje al padre marxista-leninista?)