
Aquella mañana lo primero que tenía que hacer era ir a una tienda de Decomisos. No sabía mucho más, sólo que tenía que comprar algo metálico. Lo hice. Luego tenía que buscar una mantequería para reponer lo de color claro que se nos había acabado. Después, la orden era pedir en una tienda de Ultramarinos una lata de algo que antes vivió en ultramar. Estas dos cosas también las hice, menos mal. En el camino, pasé de largo por un concesionario porque aquel día llevaba la mochila pequeña y no la grande, así que no valía la pena. Superé pues a buen paso al señor Concesionario, y abrí la puerta sin pomo de la tienda de pomos. Realmente allí había unos modelos magníficos y de todos los colores. Pedí el catálogo pues este era en realidad mi objetivo. En la marquetería (que no es lo mismo que mantequería) adquirí al menos dos o tres productos pequeños a muy buen precio. Acto seguido me dirigí a una tienda de CDs y allí también pagué muy poco por mucho, y además todos venían en sus cajitas y con portadas bonitas no fotocopiadas. El día estaba saliendo redondo. En la tienda de telas elegí cuatro rollos pero al final me llevé sólo tres que me gustaban por la finura. En la tienda de carcasas para móviles me emocioné y apropié de cuatro, uno para cada día de más de la mitad de la semana. Para finalizar y premiarme por todos mis recados me animé a entrar en una tienda de cosas de porros y me llevé pipas, tubitos, papel, parches, dos maquinitas, mechero con el dibujo de una hoja verde, cenicero con el mismo dibujo, abono, un gorro, pegatinas, lámparas y me dijeron que "María lo que se dice María" no tenían y que las semillas tampoco hasta la semana que viene. Para consolarme, me obsequié a mi misma con una sesión completa en la tienda de reparación de rastas.¡Que ambientazo!Les enseñé a esas gentes tan simpáticaslos tubitos y el gorro y lo demás que me acababa de comprar. A ellos les pareció un lote muy completo, todos estaban de acuerdo.


1 comentario:
que bonito, parece un sueño.
Anonimo sigue con sus historias raras, ahora se hace pasar por sabrina, que pesado.
Publicar un comentario