domingo, 29 de agosto de 2010

Escribir como Bolaño

"Todo el mundo escribe ahora como Bolaño", dijo Marcelo y lo dijo en serio y sin gravedad como 2si no importara. Sin tono peyorativo alguno. Claro que como Bolaño pero desde luego peor que Bolaño. Bolaño es el que mejor lo hace como él, evidentemente. Además es famoso, reconocido, leído, adorado, vendido y comprado. Nosotros nada de eso. Pero ¿y los que ya escribíamos como él antes de leerlo?. "Es algo de la época" dijo Marcelo después. La época en que no es que se imite a Bolaño sino que escribir así es lo que sale, con condensación, asociación, fluidez y dolor. Por eso en cuanto abres un libro de Bolaño en cualquier página te prendes inmediatamente a la siguiente. Quizás sea como un tope y los discípulos escritores no se atrevan a parecerse ni un pelín, quizás haya pudor en desarrollar eso. Pero si ya de antes de leerlo escribías así, sientes que no estás copiando, sino que es -ahora ya lo sabes-el curso natural y soterrado de la expresión epocal. Entonces no te da vergüenza nada. Y te lanzas, a lo bomba, como un gordito en la piscina municipal del barrio. Las gentes que estudian literatura y leen crítica literaria o leen académicamente, llevan demasiada vergüenza creo yo, o podemos llamarlo pudor que quizás para ellos sea respetuoso y obligado. Los que no tenemos esa impronta académica ni el subsiguiente sentimiento de respeto nos atrevemos a escribir aparentemente imitando y descaradamente mal. Animo a la gente que lee a que a que escriba mal muy mal. Estaba yo con Bolaño y cayó en mis manos "Panegírico" de Guy Debord, y en medio cayó también "Cartero" de Bukowski y me encontré con los "malditos" -se dice así- o borrachos intelectuales salidos y vagabundos que son estos tres, y pensé en este estereotipo o paradigma de hombres (varones) o más bien "personajes" tendría que decir. Hubo cientos que fueron así, pero la mayoría, o mejor dicho la casi totalidad, no escribieron libros geniales, o no aglutinaron ni vehicularon movimiento sociales como dicen que hizo Guy, sino que simplemente fueron borrachos salidos intelectuales anónimos al menos para la gran mayoría, pero quién sabe para sus entornos cercanos donde pudieron sin embargo quién sabe cultivar o desprender cierto aura de genialidad o al menos algún tipo de reconocimiento. Creo que tanto Guy como Bolaño murieron bastante jóvenes, no como Marylin sino con 60 o así. Bolaño quizás antes. Guy se suicidó. Bukowski no lo sé, pero es verdad que escribió su primer libro muy tarde, a los 49 y, a juzgar por lo que dice que bebía, no debió de vivir mucho más, a no ser que tuviera una constitución buena y el alcohol no le afectaba tanto al hígado que es lo que al perecer más sufre en estos casos. Pero este estereotipo era algo de la época, y ahora está decadencia. El modelo de la decadencia está en decadencia. Ser un tirado está despoetizado. Escribir o ser como se lleva y no por imitar, significa que estás conectado con tus contemporáneos, o mejor, que estás conectado al curso de la realidad ambiental y esto agrada y desagrada a la vez. Como cuando se pone de moda lo que siempre te gustó y dices "al fin, menos mal" y sin embargo enseguida te deja de gustar eso, porque es normal que canse verlo hasta en la sopa. Podríamos llamarlo "síndrome Ikea" (cuán en alza están los síndromes). Pasa cuando entras en una casa decorada toda de Ikea, todo es bonito y sin embargo es repelente y deprimente (veáse esta impresión en "El club de la lucha") . Quizás uno quiera crear algo nuevo, ser el iniciador como se cree que que fueron estos grandes hombres. Lo hueles, pero no sabes dónde está y no te queda más remedio que continuar y continuar y no cejar en el continuar. Así pasa en política, en arte y en teoría. El éxito inmediato no existe, es una ilusión, la vulgaridad aparente, si es sincera, es válida, maja, meritoria. La época de escribir como Bolaño. Es penoso ver en "Los detectives salvajes" a los poetas latinoamericanos caracterizados tan mirando a Europa, cientos de moais con sombreros de copa. Luego están los neoclásicos o los escritores cultos y requetebonitos y filosóficos. A uno que se apellida Marzal que es de ese tipo. Lo leí un día, qué pomposidad.
La época, todo el mundo quiere definir una época, dar la clave. La época en que se escribe como Bolaño. Algunos escriben como Bolaño, pero no todos, afortunadamente. Parece fácil escribir así, como parecen fáciles los cuadros de Miró. Los libros de Bolaño parecen caóticos. Parecen alegres y tristes. Hay mil trazos. En los nenúfares Monet también hay mil trazos que solo se ven si los miras más de una y dos veces. Los nenúfares están expuestos por fin como el maestro quería, con luz natural y en una sala ovalada. Y son emocionantes. Había una chica llorando en la Orangerie, yo creo que de la emoción que le causaban, que quizás fuera melancolía por lo bucólico que tienen o quizas tenía unampolla en el pie... Yo en cambio estaba muy alegre y me hacían sonreir,  reir, me decía internamente "qué hermosura", con la misma expresion y seguro que similiar sentir con el que mi abuela porteña usaba cuando yo le enumeraba los ingredientes del cocido madrileño. Tengo que traer a colación a este respecto la serie "The wire" de David Simon, otro ejemplo de narratividad bolañera. La obra de arte mas completa que he visto ulitmamente.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Uno dijo: "Todo lo q no es tradición, es plagio."
Bolaño, consagrado, forma ya parte de la tradición, d eso q Lobita llama "época".

lobita dijo...

No estoy de acuerdo con E.Dors. Las vanguardias no son ni lo uno ni lo otro.

Anónimo dijo...

Las vanguardias trataban de ser lo contrario de la tradición, y cuando uno trata d hacer lo contrario de algo, suele acabar haciendo lo mismo pero al revés.
Además (y de forma similar) al introducir en el arte la idea de q el autor es importante, introdujeron tb la idea d originalidad (pues, ¿por qué iba a ser un autor impte, si no es porq es original?) y por lo tanto su reverso: la idea d plagio.
(Esto último es una simplificación, pero me da pereza enrollarme)

lobita dijo...

Las vanguardias no querían hacer lo contrario de nada, y si desde luego querían algo era romper con la idea de "consumo cultural"