domingo, 24 de julio de 2016

Rita por la mañana


Si Rita se levanta por la mañana es porque ha pensado en algo que quiere hacer. Directa a ese algo, ya sea un muñeco, cuento, petición a la madre o pregunta que su mentecita ha estado rondando durante esos últimos segundos de sueño que preceden al nacer otra vez. Es que a los tres años los niños todavía están nuevos y flamantes. Si no, ¿cómo explicar esa piel que los cubre como papel de regalo caro donde sus ricitos castaños alborotados son el lazo perfecta y profesionalmente realizado ante nuestros ojos en un instante? No se puede explicar de ninguna otra manera. Y los ricitos se mecen y dan brincos por el paso torpón y balanceado por el sueño. Y como Rita es robusta y densa así esos pasitos irregulares retumban porque caen con todo este consistente cuerpo, y no hace falta que pase otro segundo para que se haya hecho ella con aquello que motivó su despertar. Una vez realizado ese deseo palpable, inclina la cabecita hacia un lado: A veces la apoya en la cama, otras en tu mano. Y, finalmente, sonríe.     


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