Si Rita se levanta por la mañana es porque ha pensado en algo que quiere hacer. Directa a ese algo, ya sea un muñeco, cuento, petición a la madre o pregunta que su mentecita ha estado rondando durante esos últimos segundos de sueño que preceden al nacer otra vez. Es que a los tres años los niños todavía están nuevos y flamantes. Si no, ¿cómo explicar esa piel que los cubre como papel de regalo caro donde sus ricitos castaños alborotados son el lazo perfecta y profesionalmente realizado ante nuestros ojos en un instante? No se puede explicar de ninguna otra manera. Y los ricitos se mecen y dan brincos por el paso torpón y balanceado por el sueño. Y como Rita es robusta y densa así esos pasitos irregulares retumban porque caen con todo este consistente cuerpo, y no hace falta que pase otro segundo para que se haya hecho ella con aquello que motivó su despertar. Una vez realizado ese deseo palpable, inclina la cabecita hacia un lado: A veces la apoya en la cama, otras en tu mano. Y, finalmente, sonríe.
domingo, 24 de julio de 2016
Rita por la mañana
Si Rita se levanta por la mañana es porque ha pensado en algo que quiere hacer. Directa a ese algo, ya sea un muñeco, cuento, petición a la madre o pregunta que su mentecita ha estado rondando durante esos últimos segundos de sueño que preceden al nacer otra vez. Es que a los tres años los niños todavía están nuevos y flamantes. Si no, ¿cómo explicar esa piel que los cubre como papel de regalo caro donde sus ricitos castaños alborotados son el lazo perfecta y profesionalmente realizado ante nuestros ojos en un instante? No se puede explicar de ninguna otra manera. Y los ricitos se mecen y dan brincos por el paso torpón y balanceado por el sueño. Y como Rita es robusta y densa así esos pasitos irregulares retumban porque caen con todo este consistente cuerpo, y no hace falta que pase otro segundo para que se haya hecho ella con aquello que motivó su despertar. Una vez realizado ese deseo palpable, inclina la cabecita hacia un lado: A veces la apoya en la cama, otras en tu mano. Y, finalmente, sonríe.
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