Tampoco siento que puedo hablar con mi abuela que murió el marzo pasado. Mi abuela era muy graciosa, muy gritona y como una apisonadora. Tenía que estar al tanto de todas las interacciones que se producían entre todos los miembros de la familia e intervenir -si podía- para mediar si era necesario, y si nó también. Una vez nos obligó a ir a un sorteo de chuletas y bifes y milanesas a la carnicería de enfrente de casa mientras ella, desde el 4º piso, nos iba gritando cosas. Llovía como llueve en Buenos Aires, chaparrones de verano que parecen efectos especiales mal hechos, chorros y chorros, y mi tia yo y mi hermano apretujados y a codazos con el resto de los clientes mirando estressados- por los gritos e instrucciones indistinguinbles que ella bramaba- ...mirando, decía, los numerosos papelitos con números recolectados por mi abuela durante ese mes supongo, entusiasmada con la idea de la rifa final para clientes vip. Entonces, hoy fuí a ponerme un agua de la colonia regalada por mi abuela y al abrirla me di cuenta que apenas la había usado. Cuando me la regaló recuerdo que me dijo " es especial para ti que te gustan las cosas naturales, porque esta no tiene nada de nada solo agua y rosas". Me puse triste pensando en que seguramente no se lo había agradecido suficiente o que no le había prestado atención al detalle y que por eso no la había usado casi. Cuando salí del baño mi novio -el felino- me dijo "mmnnn.. qué rico hueles" y entonces con lagrimilla en la garganta dije " "es una agua que me regaló mi abuela" .
Me da rabia no sentir que está cerca, ni que le puedo hablar porque se que ya no está en ningún sitio, estoy tan cierta de que ya no está. No hay nada en mi que me permita hablarle sin ponerme triste por saber que hablo conmigo misma y eso ya me lo sé y no es lo que quiero, lo que quiero es poder decírselo a ella, gritarle como me gritaba ella desde el balcón. "La colonia que me regalaste me encantaaaa!" pero, al igual que no la oía antes, no la oigo ahora, ni ella a mi.
Si alguna vez váis a Estambul veréis que está lleno de cementerios, están en medio de la ciudad, en los barrios céntricos sobretodo. ES como si donde está la plaza de Agustin Lara hubiera un cementerio con apenas una rejita no demasiado alta para separalo de la calle. Los cementerios son un lugar de esparcimiento, la gente va allí a merendar, pasear y no es nada raro sino lo más normal, ver entre las tumbas una lista de precios de refrescos y otra bebidas que venden para tomarse en la terraza del cementario, claro.A los muertos se los va visitar a menudo, los muertos y los vivos conviven, conversan, están juntos, pero no revueltos. Goytisolo lo cuenta muy bien en un libro sobre Estambul. Claro que para ellos la muerte es otra cosa. Para nosotros la muerte es perderse todo, como cuando tienes 19 años y no puede ir a la fiesta mega-guai que hace el tio más listo de la facultad porque estás con tus padres en una casa rural en Navarra pasando fin de año. Nuestros filósofos y teólogos hacen virguerías con ella pero de nada nos han servido sus especulaciones, de nada. De ella nos apartamos como del mal olor, y son los viejos muy viejos los que, nos horripilan a veces cuando sueltan con toda su calma chicha cosas tales como "si a mi ya me queda poco tiempo..." y sabemos que han llegado a eso sin ninguna ayuda, de puro vivir.
Quería terminar con algo sobre Homero, por ejemplo que no sabemos realmente si existó alguien con ese nombre o era una tradición de escritores, que hay otras historias de gente que griega que muere disgustados por no poder resolver enigmas, que nadie sabe como se pronunciaban esas bellas rimas, que ya se me ha pasado lo de mi abuela, si no lo pienso mucho y que todo esto es culpa de que a veces me ensarzo en la absurda búsqueda -por mi cuenta- de una manera de no sufrir nunca.
Quería terminar con algo sobre Homero, por ejemplo que no sabemos realmente si existó alguien con ese nombre o era una tradición de escritores, que hay otras historias de gente que griega que muere disgustados por no poder resolver enigmas, que nadie sabe como se pronunciaban esas bellas rimas, que ya se me ha pasado lo de mi abuela, si no lo pienso mucho y que todo esto es culpa de que a veces me ensarzo en la absurda búsqueda -por mi cuenta- de una manera de no sufrir nunca.

4 comentarios:
Lobita, ¿por qué me obligas a lagrimear a estas tempranas horas? ¿no ves que no es manera para que un ser laboral-en-negro, comience su día?. Muuuu
i promise a sunrise in your face before you think
http://www.youtube.com/watch?v=vhFrP39BU8Q
en el minuto 0.43 un señor encuentra la clave del no sufrimiento y la manifiesta en forma de salto al vacio.
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