Dice P.Bourdieu que las feministas hablan mucho: "bla, bla", dice en la película que va sobre él y sólo el. 100% él: sale cómo lo entrevistan aqui y allá, cómo da charlas y entrevistas de radio y otra entrevista de televisión donde sale él con Gunter Grass diciendo generalidades muy interesantes contra el capitalismo, y sale también en reuniones con su doctorando al que echa la bronca por no ser lo todo lo productivo que debería ser, y en reuniones con colegas en las que se des-cojonan hablando-decidiendo los items para medir "los efectos devastadores del capitalismo". Y cómo se rien hablando del acoholismo y del "índice mickey" del "índice mcdonalds" y tiene gracia lo que dicen sobre los índices y cómo lo dicen. Por qué no, ¿es que los académicos tiene que se siempre tan serios y estirados? Pues no, oye. Pero mientras ellos se des-cojonan, la única mujer de la reunión mueve maquinal y nerviosamente un montón de papeles que tiene delante, mientras hace una mínima mueca de reir ella también la gracia. Pero ella no está tan relajada como ellos y no puede carcajear a gusto ni puede añadir otro índice gracioso, quizás porque piensa que no se puede permitir tal cosa, pues bromear y descojonarse así en reuniones de trabajo, tan ruidosamente, es prerrogativa exclusiva de los hombretones. Es una cosa pequeña quizás anecdótica, pero me pone un poco de mal humor porque este Bourdieu es un tipo de lo más sensato que se pasa el tiempo diciendo cosas muy coherentes y agudas sobre el capitalismo y sobre el machismo, sobre la desigualdad y en general: sobre las posiciones desiguales en espacios sociales jeraquizados en base a diversos principios poder economico, reconocimeinto social, recursos culturales, etc.Y, bueno, entonces, decíamos que Pierre dice que las feministas, ellas sí (no como aquella calladita de la reunión), hablan mucho sobre como poner en en marcha prácticas alternativas, en esto de las relaciones e interacciones erótico-afectivas, a patir de explicitación de los "micro machismos" en vista a transformar estas interacciones y volverlas más igualitarias y respetuosas.
Voy a dar un buen rodeo. Ayer leí una entrevista que le hacían a Badinter, una feminsta francesa, millonaria y liberal, en la que denuncia el neoconservadurismo de ciertas derivas actuales vinculadas a una revalorización de la maternidad. Dice que se han dado muchos pasos atrás, respecto a las conquistas del feminismo que había permitido a la mujer mejorar su posición en el espacio publico, profesional, etc, y que esta nueva ola promaternidad vuelve "a meter a la mujer en casa". Sugiere sagazmente que quizás la crisis económica está como trasfondo detonante, pues al perder los trabajos ellas más vale relegitimizar estas facetas más tradicionales . Dice que el puristarismo yanki está detrás esto .
Habría que admitirle a esta señora que, en efecto, circula en el otro extremo, un discurso -con sus variantes- sobre la maternidad, familia y crianza , que recurre a fórmulas tipo "naturaleza femenina", "instinto materno" que se apoyan en una visión sustancialista de la mujer. Sustancialista imagino que en el fondo viene de Bachelard, ¿no? El asunto del flogisto, aquel pedazo de sustancia que literalmente taponaba la posibilidad de descubrir y conceptualizar el fénomeno de la combustión. La trampa sustancialista aqui es la de que solo la mujer-madre realiza todas sus potencialidades como mujer, en la medida en que dichas potencilidades forman parte de su naturaleza, y no serlo (madre) supone una merma en su desarrollo y
despliegue, tanto a nivel personal, individual como social (y ahora moral!). Veamos una ilustración de ello: presunta "entrevista" en una revista de moda (lo digo con segundas porque más bien parecía una mera sesión de fotos de tía buena con bebé) a una actriz que decía que "parir la había hecho conectar con la madre tierra". En la foto, sale ella con su hijo en brazos, desnudo (para destacar su calidad de cachorro) mientras ella sofisticadísimamente vestida de leoparda o cebra o algo así. Es verdad como la dije que en sectores tradicionales siempre estuvo valorada
socialmente la madre como figura central y sacralizada en última
instancia y también esta idea de que "lo natural" era ser madre. Vale. Pero desde otra visión neta y explcitamente patriarcal
de sus funciones en la familia y en la sociedad. La supuesta novedad sería aquí que esta reivindicación viene desde sectores progresistas o incluso desde cierto feminismo. ¿Se trata de una reacción en plan "ya está bien de perdernos la maternidad por aquello de que esta truncaba nuestra realización como
libertades en sentido beauvoriano?. Desde luego que sí. Pero voy a la justificación. Este rollo de la madre tierra es una metáfora algo nefasta para mi gusto. Supongo que entronca con este feminsmo que antes se llamaba "feminismo de la diferencia" donde el sujeto no es un sujeto "ser humano", sino una sujeta mujer. Este feminismo reivindicaría que hacerle "entre todos" un lugar social a esta sujeta supondría poner en juego en espacios sociales antes monopolizados por hombres fuertemente masculinizados, prácticas, valores, objetivos, y medios-maneras propiamente "femeninos" contrapuestos y mejores a los tradicionales "masculinos", por más asociados a actitudes constructivas y pacíficas, conciliadoras., etc. A la vez, abrir espacios sociales para el reconocimiento social, jurídico y económico de esto que las mujeres han hecho siempre: "los cuidados". Asociada a veces a esta idealización de "lo femenino" aparece una especie de interpelación nostálgica a "la comunidad" como lugar de iguales, eje de apoyos solidarios, recogida también a veces con el término de "tribu" ("para criar a un niño hace falta la tribu entera" versa el eslogan de una marca pija de cosas para bebes Mothercare ). Otra idealización: si viniera nuestra "tribu" correspondiente, no la que nosotros pretendemos construir o imaginar, a criar juntos a nuestros hijos "a compartir esta experiencia" , nos espantaríamos y saldríamos corriendo. Porque es cosa antropológica sabida: toda "comunidad" se construye siempre en relación a un otro, y es por lo tanto necesariamente excluyente. A la vez, o en consecuencia con lo de más arriba, estas demandas feminizadoras se unen otras de redefinición (o demanda de indefinición) de los géneros. Por eso hay nudos raros aqui, y es que se produce en el seno de las gentes de buena fe una fuerte contradicción y tensión, al menos en parejas familias heterosexuales, y supongo que también en otro tipo de parejas/familias e incluso en las subjetividades de las madres o padres no emparejados también, a saber, la de cómo compatibiliar, armonizar una visión idealizada y falseada de la maternidad y de la mujer, y estos sus "valores femeninos", con esta transmutación de las definciones de género? Porque estos tales son resultado de una cierta y larga socialización, y por lo tanto no son elegidos por el sujeto ni se dan "aislados" como los productos de los supermercados, sino en bloques, y en consonancia con los otros bloques que arman el puzzle de las relaciones (de dominación) entre los géneros. Estas evidencias deberían por si sola ser suficientes para bloquear no sólo la tentación selectiva sino también y antes que aquella, toda idealización.
Podemos y debemos buscar, hacer, alimentar una red de afines y de menos afines que se impllican más menos directamente en las familias que formamos,están ahí, nos gustan más o menos: en la escuela infantil, en el parque , el piso de abajo. Y desde luego denunciar el individualismo, el aislamiento y la culpabilización de la mujer madre no perfecta. Pero...¿ hacer tribu? . Lo más parecido a esas tribus supuestamente mentadas en estos esloganes, para nuestra desgracia o alegria, las llevamos puestas, podemos explicarlas y determinarlas más sociológica o psicológicamente- eso, si, no se quitan ni se ponen como los trajes de leoparda, o los sombreros, ni de ellas salen palomas aunque digamos "abracadabra pata de cabra!". Y estas tribus y todas son jerárquicas, normativas, cerradas y excluyentes.
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